Estaba esperando este justo momento sólo para decirte algunas cosas que pienso es necesario decir después de todo. Quiero que sepas que en un principio tenía mucho rencor y resentimiento hacia ti, y luego entendí que esos sentimientos no eran buenos para mí, ya que he comprendido que muchas y recalco, muchas de las cosas que pasaron fueron mi entera culpa, por lo que querer achacarte todo a ti no es justo ni correcto.
Por otra parte tengo la certeza de que lo abrupto de nuestra ruptura fue consecuencia del desgaste de la relación por parte de ambos, sobre todo de mi cansancio de algunos años, y que cómo bien te he dicho muchas veces, he de agradecerte todo lo maravilloso que me diste, los momentos de felicidad, los momentos de amor, porque yo aprendí a amar contigo y muchas otras hermosas cosas que a pesar de cualquier cosa que pudiese reprocharte, están y estarán allí.
La vida ha sido muy buena con ambos, nos ha enseñado que nada es para siempre y que por eso debemos valorar los momentos de felicidad, paz y tranquilidad que tenemos, ya que cuando surgen las crisis sirven de balsas salvavidas, que nos permiten salir a flote, bien sea porque nos recuerdan las buenas cosas de la vida y/o nos obligan a buscar esa luz de esos momentos, y en este momento en el que yo muy particularmente me encuentro, esos momentos me han servido para saber cuanto valgo, cuanto soy capaz de dar y cuanto capaz de recibir, y sobre todo me han ayudado a comprender que todos tenemos un lugar en este mundo y que nadie, entiéndase, nadie puede querer ocupar ese espacio del otro, nadie puede dejar su lugar para que otro lo ocupe y mucho menos permitir que se abusen de ti.
Ni tú vida ni la mía han sido sencillas, ambos traemos secuelas de las cosas que nos han sucedido tanto en el camino antes de conocernos, como en el camino que recorrimos juntos, el cual no fue nada corto, por lo menos yo lo veo así, es por eso que, y sólo hablo por mi, no supe darle coto a las cosas en su momento, o decir lo que pensaba o sentía, y solamente soportar callada por temor a perderte, y eso es lo que desde mi reflexión fue lo que originó mi cansancio, mi falta de amor propio, mi dejadez y desidia, fatal…… pero así fue, ya que el motor que me impulsaba, mi amor hacia ti, se vio maltratado y herido muchas veces, y ese amor llegó a ser mas grande que el amor en mi misma, que nunca debí haber perdido y mucho menos permitir que fuera sobrepasado por el amor que sentí hacia ti.
Vuelvo y te repito tu no tienes el 100% de la culpa, yo también fallé, yo también me equivoqué y eso lo reconozco hoy en día, después de mucho analizarme y reflexionar sobre el tiempo que compartimos juntos, esos 10 años, que para muchos es mucho tiempo y para mi pareció una eternidad, sobre todo los 2 últimos años, en los que pensando que estaríamos mejor fuera de Venezuela, se desencadenó nuestra separación, de la peor manera que puede haber, pero así sucedió.
Espero que así como recorrimos un camino juntos, a partir de nuestra separación, ambos iniciemos un camino de conocimiento de nosotros mismos como individuos separados, tal vez para ti resulte más fácil, para mi es un trabajo que estoy realizando y del que estoy re-aprendiendo muchísimo, sobre todo porque quiero mantener la paz que ahora tengo, la tranquilidad de acostarme y levantarme todos los días sin mayores mortificaciones que las cotidianas, Dios quiera que la vida me permita realizar algunos de los sueños que compartí contigo y que no se llegaron a concretar, Dios permita también que tú halles la felicidad, y que tus sueños más importantes se concreten. Yo no puedo desearte mal, tal vez eso es lo que esperarías de mi, pero fíjate que la verdad siento que no gano nada con eso, que me amargaría, y eso no es lo que busco, quiero estar feliz, tranquila y sin arrugas…, así que te deseo lo mejor, y ojalá que nos podamos encontrar en otra vida, cuando hayamos aprendido a tratarnos y sabiendo que fuimos muy felices en otros momentos y que sepamos aprovechar al otro ser que tenemos al lado.
Una última cosa antes de finalizar, no pretendas mi amistad, ser amigos, porque a pesar de que no siento ningún rencor, ni resentimiento hacia ti, para mi contigo siempre fue o blanco o negro, porque el gris jamás me gustó, así que si no estamos no estamos, es decir a pesar de todo, se que mi amor fue demasiado grande y ahora no puede de ninguna manera transformarse en una amistad, eso no es posible.
Estos son los sentimientos que salen de mi corazón y que mi mente ha transformado en palabras, y ojalá sepas darle el justo valor, no quisiera que se fueran a una papelera sin que las reflexiones y entiendas a esta mujer que ahora esta segura de si misma, que ha vuelto ha retomar las riendas de la vida y que por sobre todo te agradece que la hayas querido, a tu manera, pero que también te agradece que la hayas hecho conocer el limite de su aguante y fortaleza, cosa que nunca pensó que pudiera suceder.
Cuídate mucho y sé Feliz.
Santiago Agosto, 2006
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